Mundo ficciónIniciar sesiónCuando finalmente logró enfocar la vista, el pánico la golpeó con la fuerza de un rayo.
Estaba sentada en una silla de madera vieja, con las muñecas y los tobillos rodeados por cuerdas que se enterraban en su piel con cada movimiento. Una mordaza de tela áspera le llenaba la boca, impidiéndole gritar y obligándola a respirar con dificultad por la nariz. El aire que in







