50. La nueva Manada
Adamo
Tal y como dijo, padre entrego el liderazgo de la manada sin luchar, lo cual fue una decepción para muchos. Para tranquilidad de madre, el se mudo a una de las casas vacías, la más alejada del resto de la manada. Madre había empezado a mostrar síntomas de la extraña enfermedad que muchas hembras y algunos cachorros padecían.
-Adamo, debemos hablar-decía Mario alcanzándome en los campos de entrenamiento-hablar a solas, no puede ser en tu casa, ven a la mía.
-¿qué sucede?-pregunte dejando