283. Recomponte y Báñate
Alfa Leandro Costich
Mis ratos de lucidez eran escasos. A veces abría los ojos y el dolor me cegaba, gemía y gritaba de dolor, en otras ocasiones abría mis ojos y veía mis hijos a mis pequeñas y a Lisandro, quién lucía aún las señales de haber sido mordido, volví a cerrar mis ojos, no me gustaba esta nueva realidad.
-tarde o temprano vas a tener que ponerte los pantalones y enfrentar esta mierda-escuché decir a Remo-lo ignoré cómo lo estaba haciendo hace días-abre tus putos ojos de una puta ve