—¿Y tú quién eres? —respondí con otra pregunta. Quizás no lo había entendido bien.
—Soy la prometida de Nikita Tsarev, ¿y tú quién eres? —Fruncí el ceño al oír sus palabras y crucé los brazos sobre el pecho. Así que lo había entendido bien.
—Aunque, déjame adivinar. Eres otra de las chicas que le alegran la soledad cada vez que nos peleamos. Y no eres especial, si él te ha hecho creer eso. El 28 de diciembre eché de aquí a una chica como tú. ¡Así que ya lo sabes! Nikita y yo volveremos a estar