Esa noche no pude pegar una pestaña nuevamente. Vi a Nicholas, durmiendo plácidamente y decidí dejarlo seguir en sus sueños e ir a la dirección que me había entregado Erick.
Solo necesitaba ver a la mujer, sin duda alguna el parecido entre nosotras era tremendo, pero no haría nada hasta estar segura.
Tomé el auto y manejé hasta llegar al lugar. La casa era humilde, vieja y con una ventana de nylon. Me dio pena pensar en las necesidades que podría tener la mujer para trabajar de prostituta.
Me e