Al rato el hotel estaba completamente revolucionado, buscando al autor de los hechos.
Para variar, mi cuerpo solo reaccionaba temblando. Nicholas, me había ayudado a vestirme y me puso su jersey sobre mi ropa para quitarme el frío.
Estaba sentada junto a mi esposo en el sofá con un té que me habían llevado, no sabía cómo explicarle a mi rubio que estaba temblando así no por el frío, sino porque ese beso me arrastró a recuerdos que creí que ya tenía superados y olvidados.
Su abrazo me reconforta