Cuentos de una mujer borracha.
Llegamos a un club nocturno llamado “The zone”. Llevaba mucho tiempo sin ir de fiesta, así que me sentía realmente entusiasmada.
Nos sentamos en un sillón redondo con la mesa de centro y
me llamó la atención el nombre de uno de los tragos.
—¿Sexo en la zona? Definitivamente pediré este.
Nicholas me abrazó y con disimulo rozó uno de mis pechos. —Los estoy mirando, par de calientes, compórtense —dijo
Renato al ver dónde estaba la mano de Nicholas.
—Renato, cálmate, deja que lo pasen bien. Además,