Luz
Es un nuevo día y un nuevo comienzo para mí vida.
Mis ojos se abren de golpe, la emoción embarga dulcemente mi espíritu, llenándome de ilusión y esperanza.
Por primera vez, después de tres años he dormido como un bebé.
El Sol lo sabe, y es por eso que sus rayos se filtran por la ventana, iluminando mi habitación con pequeños manchones de luz.
Me levanto de la cama, camino hacia las cortinas y las abro de par en par permitiendo que el Sol golpee mi rostro, que traspase mis miedos e ilumine mi interior hasta que mi cuerpo vibre como las olas del mar.
Levantó mis brazos a los cielos y grito:
¡Libertad!
Por un momento me imagino que soy William Wallace, y la libertad que tanto anhele, ya es mía.
Le sonrio a la vida, y le doy gracias a Dios por la nueva oportunidad.
Entro a la ducha, y dejo que el agua tibia me empape de la cabeza a los pies. Ya no debo refregar mi cuerpo con asco y repulsión, ya nunca más Rick tocará mi piel.
Después de una hora de disfrutar, y cuando mis dedos