Sahar
Cuando mi familia me vio descender las escaleras se abalanzaron a mis brazos, sonriendo las abrace a ambas, era un alivio tan grande verlas a salvo. Y lo mejor, era volver a comer comida hecha por mi madre, sentada en una mesa enorme, llena de gente buena y querida.
—Sahar… —Mire al lugar de donde me llamaron—. Es agradable ver que puedes sonreír de esa manera. Me alegro mucho de que te veas tan libre.
—Gracias, Fernando, yo también estoy contenta de volver a mostrar los dientes. —Todos ri