—¿Los… abogados? ¿Cómo… podría… fallar todo el equipo el mismo día? —tartamudeé.
—Hijo, cálmate —intentó tranquilizarme mi padre.
Lo empujé, fuera de control.
—¡Solo responde la maldita pregunta! —grité.
—Seguimos esperando la fecha para presentar nuestro caso. Nuestra gente continúa investigando un posible sabotaje —explicó.
—¿Un sabotaje? —repetí, confundido.
Mi mente iba a mil. Intentaba encontrar nombres, posibles enemigos, personas que quisieran destruirme. Algo estaba claro: era un