Su preocupación era que yo perdiera el parto del bebé, porque sería imposible trasladar mi cuerpo moribundo al hospital. Durante las últimas semanas no había podido levantarme de la cama. Estaba completamente postrado y ya me habían sometido a dos cirugías para eliminar coágulos cercanos al corazón.
Estaba empeorando. Los próximos coágulos serían mi final, porque mi cuerpo no podía soportar más cirugías. Al menos, finalmente supe cómo iba a morir: trombosis o insuficiencia cardíaca. Siempre