Por mi mente solo pasaba esa imagen un y otra vez, no podía sacarme de la cabeza que un liston rojo se vería mejor y le daría buena suerte. Al día siguiente hice que mi dama más confiable buscara mi vestido de novia que estaba hecho de seda, en estas tierras se acostumbre vestirse de rojo el día de las nupcias. Así que arranque un pedazo y borde las orillas para que no se deshilachara, era mejor arquera que costurera pero lo importante es que fuera funcional.
Esta vez el día paso volando y al a