Camila se acostó en la cama y pronto cayó en un sueño profundo.
A la mañana siguiente, cuando abrió los ojos, se dio cuenta de que ya eran las diez. Se levantó apresurada y se arregló.
En la sala, Luisa, Jorge y Ramona ya estaban despiertos, conversando animadamente mientras tomaban té. Apenas la vieron llegar, Ramona pidió a la cocina que trajeran el desayuno, y todos la recibieron con entusiasmo.
—Camila, ¿descansaste bien anoche? ¿Se te antoja algo en particular para desayunar? —preguntó Jorg