Mundo ficciónIniciar sesiónEl ceño de Luciana se frunció de inmediato, su mirada se volvió afilada. Sin dudarlo, retiró la mano, soltando aquel agarre como si fuera algo indigno de tocar. «¿De dónde sacas esa idea?», preguntó con un tono bajo, sereno pero incisivo. Miró a Camilla con desdén, una advertencia clara brillaba en sus ojos: no lo repitas.
«Admítelo, Luciana», insistió Camilla, sin perder la esperanza.







