Me duelen los labios de tanto desear estar de nuevo entre tus brazos, pero eres un dios desconocido, un dios que me mostró el averno en una noche y me cautivó con su fuego indomable.
Lucían
Camino hasta los tres cuerpos tirados en el piso, de mi brazo derecho gotea la sangre de una herida en el hombro, una bala me rozó. Malditos me estaban esperando. Nos emboscaron al llegar a la pista privada, los desgraciados se hicieron pasar por el personal del hangar luego de haber matado a las personas qu