Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo Ocho.
Rosse Smith.
Allí está mi madre, con la mirada más furiosa que he visto, su cabello todo desordenado, sus ojos rojos por aguantar el sueño, su pecho subía y bajaba por su respiración pesada por tanta furia, y allí estaba también Emily con sus ojos como platos, toda pálida y sin mover ningún músculo.
Mi madre centra su mirada en mí—¿Donde estabas?
Mily paralizada sin decir







