—¡Bien! ¡Sí, maldita sea! ¡Soy un Dios!
Detengo el auto celebrando desde el interior, finalmente lo he logrado probando que soy un campeón y que ninguna pista va a interponerse entre esa copa y yo. Me he perfeccionado y superado a mi mismo, viajar hasta Imola ha sido un éxito y la mejor decisión.
—Felicidades señor Kasper, ha roto su propio récord después de cinco días intentándolo.
—Eres insoportable flacucho pero siendo hoy el último día que te veré la cara, voy a pasarlo de largo.
—Se eq