Dulce engaño. Capítulo 21. Los Dimitrakis.
Dorian Dimitrakis
Después de diez horas de vuelo aterricé en el aeropuerto de Nueva York, apenas llegué me dirigí a la mansión de Von, me estaban esperando alguno de los hombres de seguridad.
—¿Qué has averiguado? —pregunté al ver Julio, el nuevo encargado de la seguridad.
—Aún nada estamos en esas investigaciones, señor de los dos agentes muertos, uno era el jefe de seguridad —dijo el hombre con una expresión de pesar.
—Llama a todos los guardias dile que los quiero en diez minutos —ordené,