Dulce engaño. Capítulo 22. Un enemigo que enfrentar.
Dorian Dimitrakis
Mantuve mi posición detrás de la columna, esperando el momento adecuado para actuar. Observé la posición de los atacantes, calculando sus movimientos y analizando las posibles salidas del edificio. Finalmente, encontré la oportunidad perfecta.
—¡Ahora! —grité a Julio que estaba cerca.
El hombre hizo un rápido movimiento, sacó de su bolsillo una granada de humo y la arrojó contra la pared, antes de venirnos le había preparado para eso.
Enseguida el lugar se llenó de una densa