Capítulo 45. Secretos desenterrados.
Von Dimitrakis
Mi hermana y mi madre quedaron en silencio por un momento, conmocionadas por mis palabras o quizás analizando el alcance de mi decisión, sus caras cambiaron de expresión como si titilaran, primero palidecieron, luego cambiaron a sorpresa, y después sus expresiones fueron sustituidas por rabia.
Sabía que esta confrontación era inevitable en algún momento, y había decidido enfrentarla ahora, en público, para que quedara claro que no permitiría más interferencias en nuestras vidas.