Capítulo 99. Decisiones inquebrantables.
Inés avanzó un paso, todavía atónita.
—¿Cómo es posible? Creímos... creí que habías muerto. Todos lo creíamos.
Tomasso, menos impresionado, pero claramente cauteloso, se acercó lentamente.
—¿Qué significa esto, Enrico? ¿Por qué reapareces ahora, después de tanto tiempo? ¿Por qué no me dijiste que estabas vivo? ¿Sabes lo culpable que me sentí por no haberme quedado a salvarte? A ti, a mi hermano del alma, ¿acaso no confías en mí? —inquirió en tono dolido.
Enrico mantuvo su postura tranquila, per