Capítulo 66. Entre el fuego y la protección.
—¿Estás bien? —le preguntó Carolina, acercándose a ella.
Inés asintió, aunque su rostro mostraba cansancio.
—Sí, pero sé que esto no ha terminado.
Carolina la abrazó, murmurando palabras de consuelo mientras Dante se aferraba a ella.
Lisandro, en silencio, observó la escena. Había algo en la fuerza de Inés que lo conmovía profundamente. Aunque sabía que lo que los esperaba no sería fácil, estaba decidido a protegerla, a ella y a Dante, ella había protegido a Carolina y a sus hijos, y ahora les