Capítulo 67. Fuego y sangre.
Enrico y Tomasso se arrastraron hacia la puerta, tosiendo por el humo que rápidamente llenaba la oficina. Las llamas se propagaban con voracidad, consumiendo todo a su paso.
—¡Por aquí! —gritó Tomasso, señalando hacia una salida de emergencia.
Justo cuando estaban llegando a la puerta, una nueva explosión sacudió la casa. Enrico sintió que algo lo golpeaba en la espalda y cayó al suelo, aturdido.
Tomasso lo agarró del brazo arrastrándola fuera de la oficina en llamas.
—¡Muévete, jefe! —urgió T