Capítulo 62. El precio de la información.
Mientras tanto, en el otro auto, donde Lisandro y Carolina, iban con el hermano y la madre de Carolina, continuaban con su propia búsqueda. En ese momento el teléfono de Lisandro sonó, interrumpiendo el tenso silencio.
—¿Sí? —respondió, activando el altavoz.
"Señor Quintero", dijo la voz de uno de sus hombres. "Hemos rastreado la actividad reciente de su madre. Parece que tiene una reunión programada esta noche en el restaurante Il Giardino" Lisandro frunció el ceño.
—¿Una reunión? ¿Con quién?