Capítulo 39. La confrontación
Lisandro observó al pequeño Izan, sintiendo una extraña mezcla de admiración y familiaridad ante su determinación. Decidió responder con honestidad.
—Tienes razón, Izan. Mereces una explicación, —dijo Lisandro con voz suave pero firme. —Cometí un error al llevarme a tu madre sin su permiso. Estaba enojado y celoso, porque se comprometió con ese Eliot, cuando yo la amo y actué mal. En cuanto a la mujer que se llevó a tu hermana, te aseguro que no tenía mi aprobación para hacer algo así. Estoy ta