Capítulo 37. La búsqueda de Trina.
Lisandro y Carolina se dirigieron rápidamente hacia el muelle mencionado en la llamada. La adrenalina corría por sus venas mientras él conducía a toda velocidad, porque cada segundo contaba.
Cuando llegaron, aún los hombres no habían llegado, pero ellos dos empezaron la búsqueda.
—Tú vas a la izquierda y yo a la derecha, en cinco minutos nos volvemos a encontrar aquí.
Así lo hicieron, comenzaron a buscar, mientras no dejaban de llamar a la pequeña.
—¡Trina! ¿Dónde estás? —gritó Lisandro mientra