Capítulo 33. El lado oscuro.
Cuando Andrea llegó al sitio que le había dicho Genoveva, tomó a la niña y la arrastró hacia el galpón destartalado, tanto que parecía que en cualquier momento podría caer encima de sus ocupantes.
La mujer clavó sus dedos en el delicado brazo de la pequeña, quien chilló del dolor.
El galpón estaba impregnado de un silencio inquietante, interrumpido solo por el llanto incesante y desgarrador de Trina.
Andrea, furiosa y estresada, se sentía atrapada por la angustia de la niña. Cada grito resonab