Capítulo 30. Secuestro y conspiración.
El caos estalló en el salón cuando Lisandro levantó a Carolina sobre su hombro y salió apresuradamente. Los gritos de sorpresa y confusión llenaron el aire mientras Eliot y los invitados quedaban paralizados por la conmoción.
—¡Suéltame, Lisandro! ¡Estás loco! —gritó Carolina, golpeando la espalda de Lisandro con sus puños. Pero él no cedía, su agarre firme mientras salía de allí.
—¡No hasta que me digas la verdad! —respondió Lisandro, su voz cargada de determinación.
Mientras salía no le impo