Capítulo 20. Despertar y Revelaciones.
Por su parte, después de casi una semana, Lisandro despertó lentamente, sintiendo una incomodidad que le recorría todo el cuerpo. La luz del día entraba a raudales por la ventana, y el sonido de máquinas y murmullos le resultaron extraños.
Se giró poco a poco, esperando ver a su esposa a su lado, pero en su lugar encontró a su madre, con una expresión de preocupación en el rostro.
Apretó los ojos con fuerza, tratando de despejar la confusión que lo envolvía, tenía la mente un poco embotada.
—¿