Capítulo 180. Una noche para recordar
La música suave llenaba la cabaña mientras Enrico e Inés se mecían lentamente al ritmo de la melodía. Sus cuerpos estaban pegados, moviéndose como uno solo. Inés apoyó su cabeza en el pecho de Enrico, escuchando los latidos de su corazón.
—Esto es perfecto —, susurró ella, cerrando los ojos y dejándose llevar por el momento.
Enrico besó suavemente su cabello.
—Tú eres perfecta —, respondió en voz baja. —Gracias por darme una nueva oportunidad de hacer las cosas contigo bien. Prometo que no la