Capítulo 161. Cicatrices del alma
El viaje de regreso a casa transcurrió en un silencio tenso. Trina, agotada por la experiencia traumática, se había quedado dormida en los brazos de su padre. Lisandro la sostenía con fuerza, su mirada fija en el paisaje nocturno que pasaba velozmente por la ventana del auto.
Leandro, sentado en el asiento del copiloto, se giró para mirar a su hijo con preocupación.
—Hijo, lo siento, te juro que hice todo lo posible por mantenerte lejos de este mundo, para que no te tocara enfrentarte a nada de