Capítulo 127. Límites marcados.
Enrico estaba a punto de seguir a Inés, cuando Liliana apareció frente a él, bloqueando su camino con una sonrisa coqueta que él ya encontraba más irritante que seductora.
—¿Qué pasa, mi amor? ¿Por qué tanta prisa? —preguntó, inclinando ligeramente la cabeza mientras jugueteaba con el borde de su cabello.
Enrico apretó la mandíbula, tratando de contener su creciente frustración.
—Ya basta, Liliana. Apártate. No estoy de humor para tus juegos, y si piensas que vas a venir aquí a complicar las c