Capítulo 118. Verdades a medias.
Carolina se llevó una mano a la boca, ahogando un sollozo. Todo lo que creía saber sobre su vida, sobre su familia, se estaba desmoronando frente a sus ojos. Se tambaleó, sintiendo que el suelo se movía bajo sus pies. La revelación de que Enrico era su hermano la golpeó con la fuerza de un tsunami, dejándola sin aliento.
"No... no puede ser verdad", pensó, negando con la cabeza. Pero al mirar a su madre, vio la culpa y el arrepentimiento escritos en su rostro.
—Mamá... ¿Es cierto? —preguntó, su