Ignacio toma un libro que estaba en una pequeña mesa y se
sienta en el sillónbque esta a lado de la mesita.
Pasan tres minutos, o eso creo, en los que lo sigo
observando parada junto a la puerta y él sigue leyendo.
—Hay muchos libros...toma uno-me dice sin apartar los ojos del libro.
Suelto un suspiro y camino hasta unamhilera de libros perfectamente acomodados en una mesa.
Tomo uno al azar y camino hasta el pequeño sillón individual
que esta enfrente de Ignacio Me siento y miro el título del l