Capítulo 42. Siempre has sido tú
Penélope sintió que los labios le quemaban al pronunciar aquella palabra, pero se sentía tan bien, y la mirada de Callista al levantar la cabeza le dio una satisfacción que jamás había experimentado.
Con pasos temblorosos, se acercó a ella.
Los sollozos de Callista se entrecortaron en su pecho cuando su hija se acercó. Solo tenía que estirar la mano para tocarla; sin embargo, no encontró el valor para hacerlo. Temía que cualquier movimiento rompiera aquel momento.
—¿Qué dijiste? —preguntó con l