Capítulo 8: Seré libre
Una vez que el cliente se marchó, Mónica, su asistente, le llevó la cena a su oficina.
—Señorita Pierce, ¿cómo le fue en su revisión médica de hoy?
Chloe abrió el contenedor de comida y respondió con una sonrisa.
—Todo normal, no hay de qué preocuparse.
Mónica, que siempre había visto la determinación de su jefa y sus sacrificios, insistió preocupada.
—De igual manera debería cuidarse más, señorita Pierce. Aunque ahora puede soportar el ritmo, el cuerpo termina cobrando f