Capítulo 8: Seré libreUna vez que el cliente se marchó, Mónica, su asistente, le llevó la cena a su oficina.—Señorita Pierce, ¿cómo le fue en su revisión médica de hoy?Chloe abrió el contenedor de comida y respondió con una sonrisa.—Todo normal, no hay de qué preocuparse.Mónica, que siempre había visto la determinación de su jefa y sus sacrificios, insistió preocupada.—De igual manera debería cuidarse más, señorita Pierce. Aunque ahora puede soportar el ritmo, el cuerpo termina cobrando factura.Chloe le dio una sonrisa agradecida.—Lo sé, tendré más cuidado.Lo dijo porque sabía que muy pronto ya no tendría que soportar ese ritmo. Que pronto sería libre y una nueva vida empezaría para ella.Sin embargo, a pesar de sus palabras, en cuanto terminó de comer se sumergió por completo en sus pendientes.Al caer por completo la noche, seguía trabajando horas extra.No es que le encantara quedarse tarde, pero prefería mantenerse ocupada a regresar a una casa enorme y vacía, donde un ma
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