Capítulo 12: Lo que nunca se dijo
Evelyn tragó saliva.
Durante un segundo, desvió la mirada hacia la ventana, como si en la oscuridad del otro lado pudiera encontrar una respuesta.
—Porque… porque es tu esposa, Julian —dijo al fin—. Y porque merece respeto.
La excusa sonó hueca incluso para ella.
Julian alzó una ceja y estudió el rostro de su madre con esa mirada afilada que solía reservar para las salas de juntas.
—¿Seguro? Pareces depender de ella.
El rostro de Evelyn se tensó. Sus labios se