FERDINAND LEONARD
En el instante en que Charlotte salió del coche, me obligué a recuperar la compostura.
Sin dudarlo ni un segundo.
Salí rápidamente tras ella, con pasos largos y decididos, acortando la distancia que nos separaba en cuestión de segundos.
No podía dejar que se fuera así. No cuando mi mente aún estaba hecha un lío. No cuando el pensamiento que había intentado reprimir seguía atormentándome.
Antes de que pudiera dar otro paso, le agarré el brazo.
Mi mano la agarró con firmeza, ca