CHARLOTTE FLAIR
En el instante en que sus labios rozaron los míos, todo cambió al instante.
No podía ni empezar a explicar lo que sentía.
Fue como una oleada repentina, una calidez que me invadió. Mi corazón empezó a latir tan rápido que parecía que se me iba a salir del pecho en cualquier momento.
Contuve la respiración, mis pensamientos se dispersaron y, por un segundo, no supe qué hacer.
Abrí los ojos de par en par, sorprendida… abrumada.
Pero entonces, sentí que profundizaba el beso de nue