Me desperté al día siguiente con Maël entre mis piernas. Estiré los brazos por encima de mi cabeza arqueándome toda, sintiendo la exquisita sensación de aquellos labios apoteósicos y experimentados, lamiendo y robándose cada uno de mis jadeos, como si mis labios inferiores fuesen a decir algo y él no les dejara.
Empuñé su cabello castaño al sentir su lengua dentro, atrayéndole más a mi centro, anhelándolo, pero sin querer que retirara su boca. Por un momento imaginé tener ambas cosas allí y el