Tener que dejar su casa fue demasiado doloroso para Erika, pero también era inevitable, pues ella tenía un compromiso qué cumplir si no quería que su familia sufriera por su causa; es decir, tras la inversión del padre de sus hijas, a su restaurante le había ido tan bien que incluso su hermano mayor debió dejar su trabajo para apoyarlas a su esposa y ella en algo que ahora era el sustento de todos, así que no podía permitir que las cosas les fueran mal por un capricho.
Aunque, en realidad, en e