El inicio no fue difícil, aunque sí un poco cansado, sobre todo para Humberto que continuaba teniendo demasiado trabajo en su nuevo cargo, pero Elisa estaba feliz de volver al lugar que, más que ningún otro, se sentía como su hogar, y las niñas pronto se acostumbraron a más gente en su vida, incluyendo la de su nueva guardería.
Sin embargo, lo que al principio parecía un arreglo temporal y manejable, pronto se convirtió en una fuente de tensión constante. Humberto empezó a sentirse cada vez más