Bael miró a su hermano menor, Belial dormía plácidamente en su cama. Su rostro mostraba tranquilidad y su habitación olía a hogar.
Había sido fácil para todos acoplar a Belial con ellos cuando llegó, no solo porque era un tierno niño que los veía a todos con admiración o que su olor y su esencia era parecida a ellos. Belial era brillante, amoroso y el hermano que cualquiera pediría, se metió los corazones de todos rápido.
Bael lo veía como si realmente fuera su hermano, su corazón no podía verl