Empezó a amasar de nuevo nerviosa, hacer algo de pan o galletas siempre le ayudaba a mantener sus nervios con normalidad. No obstante, ese día podría hacer suficiente pan para todo el palacio y no conseguiría calmarse.
—Ya ven subiendo —apareció Gunnar en la cocina—, no se quien se va a comer tanto pan, deberías llevarlo a la casa de la señora Lucy.
Jessy miró al hechicero, tan distinto con ropa normal, que con esas túnicas raras y viejas. Los tatuajes habían desaparecido por completo. Y parecí