De un momento a otro, tanto como el escuadrón menor como mayor está en frente de Seraniel mirándolo como si fuera un bicho raro. Seraniel intentaba ver al príncipe, pero este estaba resguardado por los semidemonios como si Seraniel fuera a atacarlo de un momento a otro.
No entendía porque la diosa luna lo mandó a hacer un ángel guardián de alguien que tenía tres semidemonios listos para matar a cualquiera que se le acerque.
—Pruébalo —hablo una jovencita con lentes—, prueba lo que eres.
—¿Proba