—No quiero sonar imprudente mi Diosa —constató Seraniel después de escucharla—, pero yo solo soy un ángel guardián de bajo rango. Mis poderes son insignificantes y no estoy capacitado para luchar o cosas por el estilo. Yo apenas puedo cambiar un poco el humor de los humanos. Ni siquiera puedo hacer eso en ángeles.
—Mi querido hijo —la Diosa se acercó a él con delicadeza y alzó su mentón, Seraniel no podía ver su rostro a pesar de que la veía de frente—, no es necesario un gran poder cuando se t