—¡No! —el grito de Dantalian retumbó en la instancia que estaba llena de un silencio incómodo.
Todos se habían quedado mudos esperando la reacción del niño.
—¡No quiero que ese señor sea mi papá! —chillo Dantalian corriendo lejos de la sala.
—¡Dantalian! —Gunnar y Jessy gritaron a la vez.
Los dos corrieron detrás de Dantalian, Auguste abrió la boca y la volvió a cerrar. Miro por la puerta donde salieron y después miró a Bael.
Cualquiera pensaría que Bael se pondría triste por el rechazo tremend