Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo veinte
-Xanthos-
No supe cuánto tiempo transcurrió después de ambos nos entregáramos a la pasión; pero poco a poco la consciencia volvió a mí y comencé a analizar fríamente lo sucedido. Me estaba maldiciendo a mí mismo lentamente, obstinadamente. Elisa era inocente, fresca y apasionada…; y era virgen, como la primavera. Me odiaba a mí mismo en aquellos momentos. Sentí que la había usado, que la había herido.






