Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo veinticuatro
ElisaEra mi culpa. Estar en aquella situación era totalmente mi culpa.Tenía delante de mí media docena de vacantes para contables, marcados con distintos colores en los anuncios del diario. Sin embargo, ninguno me interesaba. Había circulado los que parecían más atractivos. Y no podía dejar de pensar en Xanthos, en aquel dios de la mitología griega con nombre de hombre; no había podido hacer otra cosa en semanas.Me preguntaba lo






